miércoles, 13 de enero de 2016

Sobre la productividad: salarios y tecnología

Es innegable que la revolución industrial ha significado un gran avance material para aquellas sociedades que la han tenido. Incluso hoy en día, se puede observar como el proceso de industrialización y división del trabajo lleva a una menor tasa de pobreza en muchos países. Quizás el caso chino sea el más llamativo. En aproximadamente 40 años, China ha pasado de ser una economía rural con una relevancia nula, a convertirse en la fábrica del mundo, en una de las economías más grandes y en uno de los principales inversores. Además, en la actualidad China está haciendo esfuerzos significativos en convertirse en un referente mundial en el desarrollo de productos nuevos y en la internacionalización de empresas capaces de competir con las multinacionales más consolidadas de los países desarrollados. Naturalmente, China no es el país ideal. Afronta significativos problemas tanto sociales como ecológicos, consecuencia de una revolución industrial al estilo siglo XXI con una población superior a la que tenía Europa cuando atravesó este proceso.  Existen desafíos importantes.

Las mejoras que podemos observar a lo largo de la historia en la riqueza de las naciones suele ir ligada a la implementación de nuevas tecnologías y nuevas fórmulas de trabajo y gestión. Dichos factores llevan a que el trabajo implique la creación de un valor añadido superior al que hubiera tenido sin dichos cambios. Luego, el disfrute de las mejoras materiales que los nuevos avances traigan dependerá, en parte, en la medida que una mayor parte de la población dispuesta a trabajar (población activa) pueda desempeñar dichos trabajos de alto valor añadido. Cuanto mayor sea la proporción, mayor será el bienestar económico que disfrute un país al igual que su estabilidad económica y resistencia a los ciclos económicos.   

Tanto la historia como la actualidad demuestran está afirmación. Una condición necesaria, no suficiente, para un mayor bienestar material se presenta como clara. Sería de esperar que los países persiguiesen de forma constante el cumplimiento de esta condición.  En resumen, lo que se está señalando es lo siguiente. La implementación de nuevas tecnologías, modos de producción y gestión llevan a que el trabajo cree un mayor valor. Esto se traduce en una mayor productividad..
Una enseñanza que está clara desde hace más de un siglo, parece no ser comprendida por muchos gobernantes. Tomemos el ejemplo de España. La política económica española en este aspecto ha tenido dos vertientes. Primero, ha buscado el aumento de la productividad mediante la reducción del coste del trabajo. Segundo, ha reducido la inversión en Investigación y Desarrollo. Esta política es errónea.

No existe tal cosa como un aumento de la productividad gracias a la reducción de los salarios. Si los medios de producción son los mismos, y una hora de trabajo que cuesta 10 produce 20, la disminución del coste del trabajo a 8 seguirá resultando en 20. No hay aumento de la productividad, sino una transferencia de parte del valor creado a otro agente económico. Está política no lleva a la generación de nueva riqueza, sino a su transferencia. Si se introdujera una nueva tecnología en el método productivo, y con el mismo trabajo se pasase de producir 20 a 22, estaríamos hablando de un aumento de la productividad. El mismo esfuerzo crea más riqueza. Fue la posibilidad de llevar a cabo dichos cambios en el valor creado por el trabajo lo que llevo a ciertos países poder disfrutar de un mayor grado de opulencia.

La política de reducción de salarios no lleva al resultado querido. Incluso, puede traer efectos adversos. Los incentivos a una mayor formación por parte de los trabajadores, o inversión en métodos más eficientes de producción por parte de la empresa, pueden llegar a verse reducidos si las ganancias de dichos actos son bajas o nulas. No hay incentivo a la formación si lo que se espera como resultado es un nivel  de vida decreciente. No se hace ingeniería para ganar 600 euros al mes. Si ese es el panorama, o se busca trabajo en otro país o no se estudia ingeniería. Los incentivos a innovar en los métodos de producción son menores si la empresa puede ir aumentando los beneficios vía la reducción de salarios. Es sin duda el camino con menor riesgo. Además, el ambiente laboral y las relaciones sociales entre los distintos agentes económicos empeoran. Dicho empeoramiento también puede reducir los incentivos.

En relación a la segunda política mencionada, la reducción de la inversión en Investigación y Desarrollo, es un ataque directo a la productividad. En este caso, el Estado español está abandonando una de las herramientas más importantes para el aumento del valor creado por  el trabajo. Por falta de medios e incentivos, se reduce la capacidad del país para crear nueva riqueza. España está de este modo diciendo que abandona el desarrollo tecnológico, fuente de mayor valor, beneficios de las empresas y bienestar de los trabajadores, y por tanto, fuente de la riqueza del país.


Un país que centre su desarrollo en estas dos políticas está condenado a sufrir un empobrecimiento general de forma gradual y una alta inestabilidad económica. En consecuencia, un mayor malestar general. 

jueves, 15 de octubre de 2015

El problema de Izquierda Unida y Podemos

Voy a ser conciso, no voy a necesitar mucho espacio. Como observador externo de la situación creo que lo mejor que podrían hacer ambos partidos es ignorarse, por lo menos de cara al público. Dejar de hablar de errores históricos, de sopas de siglas, diferencias, fichajes, banderas o cualquier otra tontería que se os ocurra. Sinceramente creo que cada vez que Alberto o Pablo aparecen con estas historias, ambos partidos pierden votos. El primer día quizás tuvo gracia, pero tras semanas de estar dando vueltas con el mismo cuento han conseguido matar del aburrimiento hasta la más fiel seguidor/a. Además da una sensación de falta de proyecto. Por tanto, lo mejor que pueden hacer es ignorarse.

¿A quién le importa todo este tema? La unión podría haber sido interesante, pero dado que no tendrá lugar, otra vez, ¿A quién le importa? El periodismo insiste con el tema, ignórenlo y pasen a otro tema.

Tienen que empezar a hacer campaña y lo tienen fácil. Existe una serie de problemas en España, los cuales ya los han explicado bastante bien. Sus causas han sido expuestas. Llego la hora de centrarse únicamente en la exposición de vuestras estrategias y soluciones. De forma concreta y con el mayor nivel de simplicidad posible. Nada de cosas abstractas. Un ejemplo, la solución al problema de Cataluña es “recuperar la ilusión” (discurso de Ciudadanos). Una propuesta tan poco concreta y carente de contenido que es inútil. Al votante no le dice nada, han de evitar estas cosas.

Ambos partidos tienen propuestas, expónganlas. Han de dar soluciones claras, con principio y fin. Así van a llegar al poder y cambiar las cosas. Expliquen cosas cómo:
Agilizar la justicia
Mejorar la transparencia y atajar la corrupción
Reformar el sistema impositivo y reducir el fraude fiscal
Disminuir el desempleo
Pobreza
Desahucios

Por dar algún ejemplo, quizás tonto pero creo que es la clase de discurso necesario. “Vamos a poner en funcionamiento un programa de inversiones que persiga el desarrollo y uso extendido de la energía solar. Además de ello, quitaremos todas las barreras impuestas al sector por el anterior Gobierno. Dicha política mejorara la sostenibilidad energética del país y tendrá efectos muy positivos sobre el empleo. Además, implicara una inversión importante en la investigación y desarrollo. Nuestra estrategia no persigue sólo la implantación de la energía solar en España, sino que España se convierta en líder mundial en el sector. Los efectos positivos de alcanzar este objetivo son incalculables”.

No es mi intención escribir un discurso, sino resaltar la necesidad de empezar a exponer medidas concretas en cosas tangibles con efectos tangibles. Pasar del discurso excesivamente abstracto al discurso práctico de propuesta y resultado.  Exponer el proyecto del día a día de vuestro Gobierno. Mientras el resto de partidos cuentan sus cuentos, ustedes expongan sus estrategias para mejorar el país. El discurso abstracto que habla de todo pero que no dice nada es el que predomina. Una característica común que comparten ahora mismo todos los partidos. Atraigan el voto e ilusionen a la gente con sus proyectos sobre cosas concretas. Creo que no es ninguna tontería, que el votante deposite su voto porque tiene claro que van a cambiar una serie de cosas de una forma determinada. A modo de ejemplo, estoy seguro que más de una persona voto a Zapatero tan solo por su propuesta de quitar las tropas de Iraq. Esta estrategia devolverá la ilusión.

Vuestra oposición a las elecciones es de risa, el PSOE y el PP, no se centren tanto en su ataque, ya están desacreditados, sino en vuestros proyectos. Dejen que los demás sigan tirando piedras, ya hay una maquinaria muy eficiente con este encargo. Los enfrentamientos IU-Podemos sólo debilitan a IU-Podemos. Ya que os gusta el fútbol, como en un mundial, ahora juegan en grupos muy distintos, no os cruzareis hasta la final, es decir, hasta que lleguen al Gobierno.


Este cuento va también para todas y todos que tienen interés en que alguno de estos partidos suba al poder. Han de exponer las propuestas de dichos partidos y si sienten la necesidad de criticar, ya saben, ahí está el PP. El cambio en este país no vendrá por un transvase de votos de IU a Podemos o viceversa, sino de la división del voto conservador y el aumento de la tasa de participación a nuestro favor. 

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