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miércoles, 13 de enero de 2016

Sobre la productividad: salarios y tecnología

Es innegable que la revolución industrial ha significado un gran avance material para aquellas sociedades que la han tenido. Incluso hoy en día, se puede observar como el proceso de industrialización y división del trabajo lleva a una menor tasa de pobreza en muchos países. Quizás el caso chino sea el más llamativo. En aproximadamente 40 años, China ha pasado de ser una economía rural con una relevancia nula, a convertirse en la fábrica del mundo, en una de las economías más grandes y en uno de los principales inversores. Además, en la actualidad China está haciendo esfuerzos significativos en convertirse en un referente mundial en el desarrollo de productos nuevos y en la internacionalización de empresas capaces de competir con las multinacionales más consolidadas de los países desarrollados. Naturalmente, China no es el país ideal. Afronta significativos problemas tanto sociales como ecológicos, consecuencia de una revolución industrial al estilo siglo XXI con una población superior a la que tenía Europa cuando atravesó este proceso.  Existen desafíos importantes.

Las mejoras que podemos observar a lo largo de la historia en la riqueza de las naciones suele ir ligada a la implementación de nuevas tecnologías y nuevas fórmulas de trabajo y gestión. Dichos factores llevan a que el trabajo implique la creación de un valor añadido superior al que hubiera tenido sin dichos cambios. Luego, el disfrute de las mejoras materiales que los nuevos avances traigan dependerá, en parte, en la medida que una mayor parte de la población dispuesta a trabajar (población activa) pueda desempeñar dichos trabajos de alto valor añadido. Cuanto mayor sea la proporción, mayor será el bienestar económico que disfrute un país al igual que su estabilidad económica y resistencia a los ciclos económicos.   

Tanto la historia como la actualidad demuestran está afirmación. Una condición necesaria, no suficiente, para un mayor bienestar material se presenta como clara. Sería de esperar que los países persiguiesen de forma constante el cumplimiento de esta condición.  En resumen, lo que se está señalando es lo siguiente. La implementación de nuevas tecnologías, modos de producción y gestión llevan a que el trabajo cree un mayor valor. Esto se traduce en una mayor productividad..
Una enseñanza que está clara desde hace más de un siglo, parece no ser comprendida por muchos gobernantes. Tomemos el ejemplo de España. La política económica española en este aspecto ha tenido dos vertientes. Primero, ha buscado el aumento de la productividad mediante la reducción del coste del trabajo. Segundo, ha reducido la inversión en Investigación y Desarrollo. Esta política es errónea.

No existe tal cosa como un aumento de la productividad gracias a la reducción de los salarios. Si los medios de producción son los mismos, y una hora de trabajo que cuesta 10 produce 20, la disminución del coste del trabajo a 8 seguirá resultando en 20. No hay aumento de la productividad, sino una transferencia de parte del valor creado a otro agente económico. Está política no lleva a la generación de nueva riqueza, sino a su transferencia. Si se introdujera una nueva tecnología en el método productivo, y con el mismo trabajo se pasase de producir 20 a 22, estaríamos hablando de un aumento de la productividad. El mismo esfuerzo crea más riqueza. Fue la posibilidad de llevar a cabo dichos cambios en el valor creado por el trabajo lo que llevo a ciertos países poder disfrutar de un mayor grado de opulencia.

La política de reducción de salarios no lleva al resultado querido. Incluso, puede traer efectos adversos. Los incentivos a una mayor formación por parte de los trabajadores, o inversión en métodos más eficientes de producción por parte de la empresa, pueden llegar a verse reducidos si las ganancias de dichos actos son bajas o nulas. No hay incentivo a la formación si lo que se espera como resultado es un nivel  de vida decreciente. No se hace ingeniería para ganar 600 euros al mes. Si ese es el panorama, o se busca trabajo en otro país o no se estudia ingeniería. Los incentivos a innovar en los métodos de producción son menores si la empresa puede ir aumentando los beneficios vía la reducción de salarios. Es sin duda el camino con menor riesgo. Además, el ambiente laboral y las relaciones sociales entre los distintos agentes económicos empeoran. Dicho empeoramiento también puede reducir los incentivos.

En relación a la segunda política mencionada, la reducción de la inversión en Investigación y Desarrollo, es un ataque directo a la productividad. En este caso, el Estado español está abandonando una de las herramientas más importantes para el aumento del valor creado por  el trabajo. Por falta de medios e incentivos, se reduce la capacidad del país para crear nueva riqueza. España está de este modo diciendo que abandona el desarrollo tecnológico, fuente de mayor valor, beneficios de las empresas y bienestar de los trabajadores, y por tanto, fuente de la riqueza del país.


Un país que centre su desarrollo en estas dos políticas está condenado a sufrir un empobrecimiento general de forma gradual y una alta inestabilidad económica. En consecuencia, un mayor malestar general. 

martes, 5 de noviembre de 2013

¿Caída general de los precios? ¿Deflación? ¿Recuperación económica?

Recientemente el INE ha publicado el adelanto  de la tasa de variación interanual del IPC (Índice de Precios de Consumo) para el mes de octubre de 2013, es decir, ha publicado una estimación preliminar de la variación que ha experimentado el IPC de Octubre del 2013 en comparación con Octubre del 2012. Dicha tasa de variación resulto ser negativa, el -0,1%.
Frente a este dato nos encontramos ante varias preguntas ¿Es buena la caída de los precios? ¿Una menor tasa de variación en el mes de Octubre en el IPC es algo normal? ¿Debería sorprendernos estos datos? ¿ A qué se debe está variación anual? ¿Cómo se ha comportado el IPC en los últimos años? ¿Estamos ante una señal de recuperación económica?

¿Es buena la caída de los precios? Ante todo tenemos que recordar que en economía no podemos defender una regla cuya exactitud permanezca intacta en todas las situaciones que se puedan presentar. Naturalmente una caída de los precios puede ser debido a algo positivo, por ejemplo, se pueden deber a un cambio tecnológico de gran envergadura que implique una reducción de los costes de forma significativa en algún elemento importante de la canasta de consumo con la cual se forma el IPC. O también se puede deber a una reducción  del IVA, lo cual suponiendo que dicha reducción la reflejasen las empresas sobre el precio de los productos, también llevaría a una caída de la tasa de variación anual del IPC. Estos efectos suelen ser pasajeros, es decir, ante una disminución del IVA en el año 1 el IPC podrá presentar una evolución negativa en comparación al año anterior, el año 0, pero luego al normalizarse el nuevo IVA en la economía el IPC empezaría a tener una evolución positiva en comparación con el año anterior, es decir, en el año 2 empezaría a presentar tasas positivas de nuevo en relación al año 1. Veamos un ejemplo:

El IPC se forma incluido el IVA, en este caso tendríamos un IPC formado por un solo producto cuya evolución del precio sin IVA y con IVA vemos a continuación:

Año 0 Precio sin IVA 100  IVA del 21% Precio con IVA 121
Año 1 Precio sin IVA 101 IVA 18% Precio con IVA 119.13
Año 2 Precio sin IVA 102 IVA 18% Precio con IVA 120.36

Gracias a la disminución del IVA del 21% al 18% vemos que el precio con IVA incluido cae de 121 a 119.13, a pesar de que el precio sin IVA aumenta de 100 a 101. Esto implicaría una tasa interanual del IPC del -1.54%. Luego en nuestra economía de Marte el precio de nuestro producto sin IVA aumenta a 102, el IVA permanece en el 18% y el precio con IVA asciende a 120.36, siendo la tasa interanual para el año 2 del 1.03%.(1) Vemos que la evolución del IPC es negativa por una reducción del IVA, dicha tendencia se corrige en el año siguiente, ya que el precio sin IVA si mantiene tasas positivas en el año 1 y 2, del 1% y del 0.99% respectivamente.

¿Algún problema? Ningún problema si nos encontramos en una economía en lo cual todo lo demás funciona perfectamente.


No obstante, una caída general de los precios de forma sostenida en el tiempo puede ser una muy mala señal, implicaría que estamos ante una deflación. Esta se produce cuando la demanda, es decir, el consumo, se está hundiendo, cuando hay una importante deficiencia de demanda. La menor demanda generalizada lleva al que el nivel de precios también caiga. La caída de los precios obligada crea la necesidad en las empresas de reducir costes y/o beneficios(2), normalmente la reducción de costes se materializa en menores salarios o en un menor número de empleados contratados, ambas medidas implican luego una menor demanda otra vez, al tener los asalariados unos menores ingresos su demanda caerá aun más. Así, una vez dentro de la deflación, estamos dentro de un círculo virtuoso (la pescadilla que se muerde la cola) que se retroalimenta:


También la deflación tiene un gran impacto sobre las expectativas sobre los precios. Es decir, una vez que el mensaje de que los precios están cayendo es asumido por los agentes económicos, estos esperaran encontrar siempre en el futuro un precio menor por cualquier bien. Como consecuencia a este cambio de expectativas el consumo se frena aun más, e inevitablemente ante una demanda en caída la inversión también se frena. Finalmente, los costes del endeudamiento pesaran más sobre el sector privado y las familias, las deudas contraídas no caen como los precios pero los salarios que se actualizan siguiendo el IPC si, esto limitaría aun más el consumo y la inversión.

Quizás el panorama antes explicado nos resulta familiar en relación a los salarios y el aumento del desempleo, llevamos en esa dinámica los últimos años, no obstante el IPC ha tenido una evolución positiva a excepto de Marzo a Octubre del 2009 cuando presenta tasas anuales negativas(3). Tras este período empiezan los ajustes presupuestarios, subida de impuestos y recortes de forma sistemática, la aparente recuperación del 2010 desaparece pronto.

A continuación podemos ver la evolución del IPC en números índices base 2011 desde el 2007, datos mensuales. En este gráfico podemos observar con claridad la caída producida en el 2009, y la evolución que ha seguido luego. 

Gráfico de elaboración propia. Datos del INE. IPC base 2011. 

En el siguiente gráfico podemos observar la tasa de variación anual del IPC, incluida la última estimación para Octubre, y también distintas subidas de impuestos y tasas aplicadas en los últimos años en España que afectaron al IPC de forma positiva. Dichos aumentos no son todos los que se produjeron (aportaciones con subidas de impuestos que afecten a los precios junto a noticia son más que bienvenidas), ni intento sugerir que el total de las tasas de variación se deben a los aumentos de dichos impuestos. No obstante, estos han jugado un papel importante a la hora de determinar la inflación, han inflado la inflación.




Gráfico de elaboración propia. Datos del INE. IPC base 2011. Aumentos de impuestos recogidos de distintas noticias citadas al final del artículo.

Ahora el anterior gráfico por sí sólo no dice mucho, a continuación tenemos la comparación entre el IPC normal (azul) y el IPC con impuestos y subvenciones constantes (rojo). Lamentablemente esta segunda serie no cuenta con tantos datos como la del IPC general, y sólo contamos con datos para los últimos meses, pero ya con está gráfica podemos observar como los aumentos de impuestos pueden inflar el IPC, como se separa la línea roja de la azul. Y no estoy seguro hasta qué punto la serie roja aísla el copago sanitario, el aumento de las tasas universitarias o los aumentos sobre la tarifa de la luz. No obstante, a finales de Julio del 2012 el INE señalaba que la tasa de variación de entonces era 0.3 puntos porcentuales mayor gracias a la “subida de los precios de los medicamentos y otros productos farmacéuticos”(4), recordemos que fue en dicho mes en el que se aplico el copago sanitario por primera vez.
Gráfico de elaboración propia. Datos del INE. IPC base 2011 e IPC base 2011 con impuestos y subvenciones constantes.

Este gráfico es ilustrativo y más que suficiente para lo que hoy nos proponemos. Pone en relieve la obviedad de que el índice de precios al consumo es mayor gracias a los impuestos sobre el consumo, es decir, que parte de los aumentos del IPC general se han debido sólo a los aumentos impositivos. Aún así este gráfico puede ser completado con el siguiente: Las tasas interanuales de variación tanto del IPC general como del IPC con impuestos y subvenciones constantes: 


 Gráfico de elaboración propia. Datos del INE. IPC base 2011 e IPC base 2011 con impuestos y subvenciones constantes.

Vean ustedes las diferencias entre ambas series, como, por ejemplo, en septiembre del 2012 hay una diferencia de dos puntos porcentuales  entre la tasa del IPC normal y el IPC a impuestos constantes respecto al mismo mes del año anterior, mes en el que entra en vigor la primera subida del IVA del PP. Y no solo este dato es llamativo, sino que también las tasas negativas que ya ha presentado este indicador en Abril, Mayo, Julio y Agosto. Lamentablemente la tasa de variación interanual del IPC a impuestos y subvenciones constantes no ha salido para el mes de Octubre, aunque naturalmente será negativa.

También hay que resaltar sobre el comportamiento del IPC es que Octubre no se trata de un mes en el cuál históricamente, desde 1995 que son los datos consultados, se tienda a producir una disminución sistemática del IPC en relación a los meses anteriores. Es decir, no hay razones para pensar que la caída publicada recientemente por el INE se ve acrecentada por un efecto estacional. (5)

Ahora en relación a la caída de Octubre el INE señala en su nota de prensa: “Este comportamiento de la tasa anual se debe, principalmente, a la bajada de los precios de los Alimentos y bebidas no alcohólicas y a que la Enseñanza universitaria registra una subida de precios inferior a la del año pasado.”(6) Los expertos consultados por el periódico el economista  descartan de forma unánime el peligro de deflación (7), en este aspecto hay que tener en cuenta quién consulta a quienes. Es verdad que es prematuro afirmar que estamos en un proceso deflacionario, ¡El FMI declara la existencia de deflación una vez producida una caída continuada de los precios durante dos semestres! Espero que dado el caso el Gobierno no tarde un año entero en reconocer la deflación, ya el PSOE hizo lo suyo en relación a la crisis y nos costó caro. Sin embargo, la seguridad con la que descartan dichos expertos la posibilidad de deflación, al igual que el Gobierno, es exagerada. No estamos en deflación, pero fácilmente podemos entrar en ella si el consumo no se recupera. El dato de Octubre, al igual que los datos del IPC a impuestos y subvenciones constantes, ponen en evidencia la fragilidad e insuficiencia de la demanda española. Ahora si recordamos la descripción anterior de lo que consiste una deflación, la tesis del Gobierno de la gran mejora se vuelve insostenible; hay motivos para pensar que existe la posibilidad de que el consumo no se recuperara y entremos en deflación, motivos que indican una no recuperación económica como la que defiende el Gobierno o siquiera crecimiento positivo del PIB. Y si el Gobierno no reconoce esta posibilidad pronto y toma medidas al respecto entraremos en el círculo virtuoso antes mencionado, y difícil es su salida.


(1) Tasa de variación anual en caso de que contemos con datos mensuales, en el ejemplo hemos utilizado datos anuales por lo que sería t-1 y t = 2,3,4…
(2) Lamentablemente la disminución de la tasa de beneficios no es la opción preferida por las empresas en España. La disminución de los beneficios se suele deber a una consecuencia de la situación económica y no a una medida de ajuste tomada premeditadamente, es decir, los ajustes suelen ser vía salarios y empleo.
 t = 12, 13, 14……



(3) Recordemos que el año 2009 fue uno de los peores años para la economía española
(5) He aplicado a la serie distintos métodos econométricos para aislar la estacionalidad pero en ningún caso salió significativa. He utilizado la Razón a la Media Móvil, Diferencia de la Media Móvil y Variables ficticias.
(7) El economista jueves 31 de octubre de 2013. El IPC interanual entra en tasa negativa por primera vez desde octubre de 2009.

Aumento de impuestos sobre los carburantes y tabaco 2009 http://elpais.com/diario/2009/06/13/economia/1244844003_850215.html
Aumento en un 20% de las tasas universitarias en Madrid. El resto de Universidades aumentan en relación al IPC http://www.publico.es/459066/madrid-sube-un-20-las-tasas-de-matricula-universitaria

sábado, 26 de octubre de 2013

¿Crecimiento económico español en 2014? Un análisis de las predicciones

Últimamente es defendida la idea de que España está cerca de la recuperación económica, se tratan de predicciones cuya problemática sobre la fiabilidad que tienen estás fueron tratada en el siguiente artículo. No obstante, veamos cuales son las distintas predicciones que se están manejando actualmente sobre la economía española:

Sobre el PIB:


2013
2014
Citigroup
-1.3%
0.1%
FMI
-1.3%
0.2%
Gobierno
-1.3%
0.7%
Morgan Stanley
-1.3%
0.8%

Sobre la tasa de desempleo:


2013
2014
Citigroup
26.6%
27.7%
FMI
26.9%
26.7%
Gobierno
26.6%
26.7%
Morgan Stanley
26.5%
25.6%

Sobre la deuda pública:


2013
2014
Citigroup
94%
103.3%
FMI
93.71%
99.06%
Gobierno
94.2%
98.9%
Morgan Stanley
91.4%
96.2%

Sobre el déficit:


Objetivo 2013
Estimación 2013
Objetivo 2014
Estimación 2014
España
-6.5%
-6.5%
-5.8%
-5.8%
FMI
-6.5%
-6.7%
-5.8%
-5.8%


Quizás con la siguiente gráfica se pueda enfatizar la problemática de las predicciones y su fiabilidad. Está muestra las distintas predicciones que hizo el FMI sobre la evolución del PIB español desde Septiembre de 2011, tanto para el año 2012 como 2013.

 Gráfico de elaboración propia. Datos del informe del FMI “World Economic Outlook” de cada mes y año especificado.

Llama mucho la atención la diferencia entre la última predicción llevada a cabo por el FMI para el año 2012 y el dato real, las predicciones de Septiembre del 2011 se desviaron del dato real en nada menos que más de dos puntos porcentuales al alza, del crecimiento del 0.8% que se predecía el PIB español se contrajo este en un 1.4%. No sería sorprendente que haya divergencias significativas entre aquella predicción que se hizo en Octubre del 2012 y el dato real que arroje la economía española para el 2013. Del mismo modo que tampoco lo sería que las predicciones que estamos viendo ahora sobre el 2014 difieran de forma importante con los datos reales que ofrezca el 2014 una vez finalizado.

La incertidumbre hace difícil la tarea de la predicción, y está es aún mayor en tiempos en los cuales la situación económica nacional e internacional es complicada. No obstante las predicciones pueden ser orientadoras sobre en qué dirección pueda llegar a evolucionar la economía, aunque es una herramienta en este sentido poco fiable, reitero, bajo las condiciones de incertidumbre que implican una crisis económica.

Pero también las predicciones son herramientas para otros detalles de gran relevancia. Estas no son indiferentes a la hora de elaborar los Presupuestos Generales del Estado. Recordemos que el Gobierno persigue reducir el déficit siguiendo los objetivos del déficit marcados por Bruselas, para lo cual el tamaño de la economía, de la deuda y del desempleo son sin duda factores determinantes a la hora de diseñar su estrategia de reducción del gasto. O quizás mejor expresado, de gran importancia para determinar en qué cuantía reducirán el gasto público, y en particular el gasto social. Una mayor deuda pública implica una mayor carga para los Presupuestos en el pago de los servicios de la misma, al igual que un mayor número de desempleados un gasto mayor en prestaciones por desempleo y un crecimiento menor al predicho, o decrecimiento, implicaran que el peso del déficit sobre la economía será mayor. La divergencia negativa que pueda existir en estos campos llevara al actual Gobierno a intensificar sus ajustes presupuestarios si pretende continuar intentando alcanzar los objetivos de déficit impuestos por Bruselas. También existe la posibilidad de que intente aumentar los ingresos mediante el incremento de los impuestos directos como el IVA. En este sentido la Comisión Europea recomienda que se reduzca la lista de productos que tributan al tipo reducido, también es posible una subida del tipo general.

Los Presupuestos Generales del Estado del 2014 ya con las predicciones que maneja el Gobierno, que como pueden observar son más optimistas que las del FMI y el banco Citigroup, recortan el gasto público. Y si las predicciones que maneja son optimistas y continua con su compromiso del déficit estos serán mayores a lo presupuestado. Está política de recortes, que posiblemente se acentúe en mayor medida a la presupuestada, implicara que la “salida técnica” de la crisis, la luz al final del túnel que defiende el Gobierno, no llegue a materializarse.
Está advertencia la hizo ya el FMI hace 6 meses; España podría no crecer si se viese obligada a aplicar más ajustes. En aquel entonces el FMI predecía que España crecería al 0,7%, ahora tan solo al 0,2%. Si utilizamos las predicciones del FMI como mero indicador de cuál es la dirección que está tomando la economía española, está reducción del crecimiento en medio punto porcentual es un indicador de que el FMI considera que el panorama económico español ha empeorado en los últimos 6 meses.

Finalmente, en lo relativo al empleo, dadas las predicciones del Gobierno, de Citigroup y del FMI indican que la tasa de desempleo no disminuirá, sino al contrario. Estas predicciones contradicen las afirmaciones de Rajoy en la Cumbre del G20 hace un mes de que España en el 2014 crearía empleo, u otras afirmaciones igual de optimistas hechas recientemente. También es necesario tener en cuenta que incluso en el caso de que la economía española logre crecer a tasas entre el 0.1%-0.8% la creación de empleo no se producirá, podrá bajar la tasa de desempleo debido a variaciones en la población activa pero no a la creación real de empleo. Y dentro de esta posible creación de empleo nos alejamos totalmente de la idea de crear empleos de calidad, el Gobierno fija su atención en el aspecto cuantitativo y no cualitativo, su tesis es crear empleo a toda costa.

Ya sólo haciendo un análisis de las predicciones el optimismo del Gobierno es desproporcionado. Incluso la salida numérica de la crisis no cuenta con una gran probabilidad de que suceda, e incluso menor es la probabilidad de que el próximo año sea mejor al actual en términos reales para la sociedad.




Aunque 6 meses atrás el FMI señalaba que España podría no crecer si se viese a aplicar más ajustes. Para entonces sus predicciones de crecimiento para el 2014 estaban en el 0,7% http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/18/economia/1366267554.html

Y hace un mes Rajoy aseguraba en la Cumbre del G20 que España crearía empleo http://www.abc.es/espana/20130907/abci-rajoy-crecimiento2014-empleo-201309070059.htmld

Previsiones del Gobierno



Salida de la recesión



miércoles, 16 de octubre de 2013

El crédito es la corriente sanguínea de nuestra economía, y otras tonterías.

Es increíble que el discurso político, tras ya 5 años de crisis económica, no haya cambiado. Uno puede encender la televisión, tropezar con algún debate o entrevista en la que se encuentre algún dirigente de algún partido mayoritario y pronto descubrirá que de alguna manera han conseguido detener el tiempo. Ver dicha entrevista, aunque cambie el personaje ó se trate del PP o PSOE, será igual que ver aquella con la que uno tropezó 3 años atrás por ejemplo.

En los Desayunos de TVE* le preguntaban a una dirigente del PSOE sobre cómo pensaban crear empleo, además de haber tratado los temas de Cataluña y las Primarias de su partido. Nos interesa lo primero, la generación de empleo.  La dirigente señalaba que el crédito era el flujo sanguíneo de la economía. También agregaba, con razón, que las PYMES, las pequeñas y medianas empresas, eran las que creaban la mayor parte del empleo en España. Además, ponía de manifiesto, que muchas PYMES están cerrando no por falta de actividad económica sino por falta de financiación. Y finalmente, que hasta hace poco dichas PYMES conseguían financiación de los bancos para sus actividades, y que ahora no tener dicho acceso estaba llevando a que estás cerrasen aunque efectivamente se tratasen de negocios viables.

Como mínimo hallamos ingenuidad en este discurso, y finalmente, cierto cinismo. Hallamos que a día de hoy lamentablemente se sigue analizando la economía de Marte. Vemos aún, tras toda la indignación que causo el PSOE, que el partido que debería representar a la izquierda no intenta dar soluciones realistas. Encontramos cierto cinismo al señalar dicha política que hasta hace poco las PYMES conseguían financiarse con facilidad, creo que aquellas que sufren la contracción del crédito no considerarían 5 años como poco tiempo.

Empecemos por el principio. Estamos bajo una economía capitalista lo cual significa, si insistimos en hacer paralelismo con la medicina, que el flujo sanguíneo de la misma es el consumismo. Una economía capitalista funciona favorablemente, dentro de sus limitaciones en aquello que podamos considerar favorable, cuando hay un alto consumo, es decir, cuando los agentes económicos no paran de comprar y vender. Del modo que el flujo sanguíneo navega por todo el cuerpo, el consumismo navega por toda nuestra economía. Del mismo que si no llega la sangre a alguna parte del cuerpo estaremos ante serios problemas de salud, si desaparece el consumo, es decir, cae la demanda de algún sector en particular, este tendrá graves problemas o incluso podrá llegar a desaparecer.  El crédito en tal caso representa el colesterol que obstruye las arterias/venas. O pongamos otro ejemplo médico, de los que tanto gustan a los economistas y políticos, si el consumismo es el aire que respira el cuerpo, el crédito son los cigarrillos que este se fuma y terminan por provocar un cáncer de pulmón y complicar el ejercicio de respiración al cuerpo hasta que se vuelva una tarea imposible.

Hace siete años España se encontraba escalando los últimos metros de la cúspide de la burbuja inmobiliaria. Como toda burbuja está implico un fuerte endeudamiento, el cuál en este caso se concentro en el sector privado. El crédito, la deuda, se utilizo  para la participación en la burbuja inmobiliaria, sea para especular o para adquirir primera vivienda. Además, dicho crédito expandió la demanda, fomento el consumo, a pesar que la desigualdad siguiese en aumento al igual que caía la participación de los salarios sobre el PIB. Bajo estas circunstancias, aumento de desigualdad y caída salarial sobre la participación total del PIB, el crédito funciona como los cigarrillos. La economía pudo fumarse unas cuantas cajetillas de tabaco al día durante una serie de años pero inevitablemente ha contraído el cáncer de pulmón.  

Veamos más de cerca el problema; la deuda privada que se contrajo durante la burbuja estaba respaldada por un sector que estaba en un fuerte crecimiento y sobrevalorado, el sector inmobiliario, que a su vez impulsaba directa e indirectamente el resto de sectores de la economía. Es decir, el boom inmobiliario estaba empujando el resto de sectores de la economía y, a su vez, se trataba del sector más rentable, estos dos factores hacían que el crédito en aquel entonces se basase en el sector inmobiliario. Lo anterior implica que quién solicitase un crédito con fines productivos era medido por el termómetro inmobiliario, y también, naturalmente, por quién lo solicitase para adquirir una vivienda. A esta situación le sumamos la amplia liquidez con la que contaban los bancos españoles, liquidez que venía del exterior, y lo rentable que era endeudarse al estar la inflación española por encima del tipo de interés del mercado europeo.

¿Cuál fue el resultado de esta situación? El sector privado español termino increíblemente endeudado. Endeudamiento que al basarse en un sector claramente sobrevalorado, cuyo valor incluso a día de hoy aún cae, también está sobrevalorado. Es decir, la deuda privada, al igual que la burbuja que alimento, está sobrevalorada. Por ejemplo, Pepe en el 2006 compro una casa por 220.000 euros y pidió un crédito hipotecario la misma cantidad, a día de hoy Pepe sigue debiendo 220.000 euros y su casa vale 100.000 euros, Pepe es poseedor de una deuda sobrevalorada que adquirió en su momento para comprar un activo sobrevalorado, una casa que en el mejor de los casos al final de la caída de los precios de la vivienda llegara a valer tan sólo 55.000 euros**. Pero el problema de Pepe no termina aquí, sino que los ingresos de Pepe no han parado de caer desde que empezó la crisis, es posible que sus ingresos también estuviesen artificialmente inflados*** gracias a la ilusión inmobiliaria al igual que también estuviese artificialmente inflado el sector en el cuál trabajaba. O simplemente Pepe puede ser un funcionario de Andalucía que ha perdido ya el 25% de su poder adquisitivo.

Es tal la situación a la que se enfrenta el sector privado, a una situación de sobre endeudamiento, que además está sobrevalorado, y con una contracción de la demanda (del consumo). Y la solución que se ofrece, o mejor dicho se lleva buscando con poco éxito durante los últimos 5 años, es reactivar el crédito, es decir, que el sector privado pueda seguir endeudándose. 

El problema de dicha solución es que; el sector privado ya está endeudado, y no puede soportar el nivel de endeudamiento que tiene en una situación en la que no para de caer la demanda. Y basar la demanda en el endeudamiento familiar y de las pequeñas empresas, ya seriamente endeudados, no es buena idea. Las PYMES necesitan que se reactive el consumo, que la demanda vuelva.

La economía española no necesita precisamente la reactivación del crédito ahora mismo, es más, su necesidad de crédito puede llegar a ser un indicador de debilidad. Forzar el crédito en la economía ahora mismo equivaldría a intentar apagar un fuego gasolina, sea este provisto por parte del sector público o por parte del sector privado.

La economía española actualmente cuenta con una deuda superior a la que puede soportar. Dicha deuda no puede ser devuelta. La economía española está atravesando por un proceso deflacionario**** tanto en precios como en salarios, lo cual se debe a que la parte artificial del crecimiento económico traído por la burbuja se está evaporizando. Este decrecimiento es ajeno a la deuda, es verdad que las familias se están desendeudando pero por otro lado el Sector Público se está endeudando (gracias en parte a sus intentos de salvar el sector financiero). Es necesaria una devaluación de la deuda en la misma medida que cae el sector a la que está relacionada, es necesaria una devaluación de la deuda privada.

Con una devaluación de la deuda privada producida por la burbuja inmobiliaria se daría a los agentes económicos de España un mayor margen para consumir e invertir. Es decir, devaluando las hipotecas en la misma cuantía que se devalúan la vivienda se daría un importante margen a las personas para consumir.  El coste de dicha reducción de deuda privada tendrá que ser asumida por los acreedores, y no el Gobierno. Dicha deuda ha de desaparecer de la ecuación, si la asume el Gobierno seguirá estando e impidiendo la recuperación económica.

Por otro lado, para que sea posible la creación de empleo, el Gobierno ha de tomar un papel activo en la economía. Medidas han de ser tomadas en varios campos y de forma simultánea y urgente. A continuación se enumeran algunas.

Primero el Gobierno tiene que detener y revertir su política de devaluación de salarios de aquellas personas que trabajan para el Sector Público, al igual que su política de devaluación de pensiones. Como ya fue señalado, el Capitalismo vive del consumismo, reduciendo los ingresos del funcionariado y de los jubilados lo único que se logra es contraer aún más el consumo y retrasar la recuperación. Segundo, ha de invertir en la economía real, desarrollar un sector capaz de tener un efecto significativo y positivo en la economía, es decir, comenzar el desarrollo de un sector (o sectores) cuya dimensión natural sea equivalente a la que creció el sector inmobiliario gracias a la burbuja. Su tamaño e importancia ha de ser sostenible en el tiempo, no sería deseable crear otra burbuja inmobiliaria o burbuja de otro estilo. En este aspecto sería inteligente renovar la inversión en el desarrollo de las energías renovables, y no dedicar el gasto público en poner nuevas farolas tal como hizo el Plan E. Tercero, es necesaria la creación de una Banca Pública que sirva como elemento estabilizador dentro del sistema financiero español y financie aquellos sectores consideradores estratégicos. La creación de dicha Banca no ha de perseguir dar los créditos que la privada no da, de momento, reiteramos, un mayor endeudamiento sin una recuperación a la par del consumo y de la economía no es deseable. No obstante, la creación de la misma plantea el grave problema de determinar el modo en que será gestionada, problema que ha de ser solucionado con realismo en relación al panorama político y social español. Luego, en relación a aquellas PYMES que se encuentren en problemas de liquidez no es deseable dejarlas caer, por tanto implementar una línea de crédito público sin intereses, o incluso a fondo perdido, que subsane este problema de forma transitoria puede llegar a ser una idea apropiada y que no implique un mayor nivel de endeudamiento privado insostenible. Cuarto, es necesaria una regulación del sistema financiero, a nivel nacional e internacional. Quinto, una quita de parte de la deuda pública dirigida a aquella parte que es considerada ilegítima. Finalmente, la clásica reforma impositiva en pos de un sistema más progresivo y que busque reducir por lo menos a la mitad el fraude fiscal.
Estas son las medidas que podrían ser tomadas para poder afirmar que a corto plazo la economía española tendrá una recuperación económica significativa y estable con creación de empleo incluida.

* 15 de octubre de 2013. La portavoz del PSOE en el Congreso Soraya Rodríguez.

**El valor de 55.000 euros no es uno elegido aleatoriamente, según Galbraith tras las burbujas especulativas el hundimiento del precio del activo objeto de especulación en el mejor de los casos cae al 25% del precio que este tenía en la cima de la burbuja. Claro que está aproximación es a nivel agregado, habrá mansiones cuyo precio no se vea significativamente afectado mientras que habrá casas de campo o pisos en barrios menos favorecidos cuya caída sea mayor.

***Ingresos artificialmente inflados: esto merece una explicación extensa aparte, la prometo para un futuro cercano. Pero por dejar la idea básica; el desarrollo de un sector de forma insostenible y que sobrepase el tamaño que lógicamente se puede esperar de este implica que los beneficios de este sector también sean irracionalmente altos. Y esto trae el mismo efecto, en mayor o menor medida, al resto de sectores satélites. Incluso en una burbuja puede suceder que al estar el precio del activo muy por encima de su valor los salarios empiecen a estar por encima de su valor, o cerca del mismo, siendo los increíbles beneficios del sector una completa ilusión. Esto de ningún modo contradice el hecho de que la desigualdad haya aumentado y la participación de los salarios haya caído sobre el total de la economía. De nuevo, la argumentación necesaria es extensa.


**** El IPC con impuestos constantes, es decir, sin tener en cuenta las subidas de impuestos sobre el consumo producidas tras el 2011, muestra o estancamiento o decrecimiento. 

jueves, 18 de julio de 2013

El Capitalismo y la Privatización

Partimos de una burbuja especulativa clásica, lo que vemos hoy de casos de corrupción y su despilfarro asociado, falta de ética y sobre endeudamiento, en este caso privado y de los sectores sociales más favorecidos, son ingredientes presentes en todas las burbujas especulativas de desde la de los tulipanes en 1636. También lo es la redistribución de la renta que se lleva a cabo a favor de la clase privilegiada, tanto durante la burbuja como en su posterior crisis asociada. Como dato indicativo a la situación española cabe mencionar el aumento en el 2012 del número de millonarios en un 5,4%, según el informe anual de Riqueza en el mundo*, mientras que desde el inicio de la crisis hasta el 2011 la pobreza aumentó en un 8%**. Ya ni decir que la propia especulación, elemento central de las burbujas especulativas, cuenta con la misma antigüedad que los fenómenos antes mencionados y su funcionamiento en esencia no ha cambiado.  

Las burbujas y las crisis son, al fin y al cabo, inherentes al capitalismo por las reglas del juego que este trae en el ámbito económico, político y social. Un juego contradictorio, cuyo movimiento y/o evolución está marcado por la oposición de intereses contrapuestos.

Lo que quiero decir con esta pequeña introducción es simple, la situación ante la que nos encontramos no es nueva, la esencia de la misma ha estado presente desde los comienzos del sistema capitalista, y me atrevería a decir, que son ineludibles estando su solución definitiva  en la ruptura con el capitalismo, ruptura social, luego política y, finalmente, económica.

Ante lo que hoy aquí nos interesa en particular, la privatización de los servicios públicos, cabe mencionar que es producto del proceso de acumulación capitalista. Y voy a explicar un poco mejor este concepto.

El sector privado, propietario del capital y de los medios de producción, tiene el objetivo básico de obtener beneficios, una rentabilidad tal que justifique la acumulación de capital. Esta necesidad se materializa en un ambiente de competencia entre los distintos capitalistas por apropiarse de dicha rentabilidad, y a su vez en el enfrentamiento contra la clase no propietaria del capital (grandes cantidades de capital), la clase trabajadora, en aras de que mediante la reducción de los costes obtener unos mayores beneficios (obtener mayores beneficios mediante reducción de salarios, de ahí el enfrentamiento).

Este proceso de acumulación encuentra sus límites cuando aparecen dificultades en conseguir tasas de rentabilidad que justifiquen dicho proceso. Es decir, mientras los capitalistas buscan tasas de rentabilidad, beneficios, crecientes o cómo mínimo constantes pero altos, la realidad tarde o temprano lleva a que esa tasa se estanque y caiga. Crisis.
Al suceder esto se hacen necesarios nuevos campos en los cuales rentabilizar su capital, nuevos márgenes, nuevos horizontes, y estos nuevos horizontes se encuentran mediante la destrucción de las fuerzas productivas. Hoy dicha destrucción se materializa en la desvalorización de la fuerza de trabajo mediante la reducción directa de salarios y la eliminación de derechos al sector no privilegiado de la sociedad mediante la privatización o deterioro de distintos servicios públicos.

Y esta breve exposición es una forma complicada de decir que asistimos a otro proceso de privatización que podríamos denominarlo como una gran estafa o un chollo, según desde que perspectiva se mire, desde la nuestra evidentemente es una estafa. Y dar este golpe de gracia, llenarse los bolsillos, es el único argumento real detrás de las privatizaciones. Pero claro, esto no se puede decir directamente, por lo que se habla de ineficiencia, costes, gastos, ingresos y otros cuentos chinos.
No obstante, estos cuentos sobre la ineficiencia, tienen parte de verdad, en el sentido de que los servicios públicos en algunos aspectos están diseñados y tienen los medios de modo que no funcionen bien. Se trata de una provisión deficiente de medios y diseño que ha sido llevado a cabo a propósito, en mi opinión, con el fin de justificar el Negocio de esta década, y no una provisión deficiente inherente a la provisión pública.

Es decir, las conciudadanas y conciudadanos que pagan impuestos, es decir, la clase no privilegiada, financian la construcción de, por ejemplo, un Hospital. Luego al no proveer, el Gobierno, de los medios necesarios al mismo, este funciona de manera deficiente, lo mismo sucede por imponer regulaciones o formas de organización inadecuadas. Al materializarse este mal funcionamiento, el siguiente paso, es su exageración en los medios propagandísticos de la clase privilegiada, la misma que evita pagar impuestos. Se habla, por ejemplo, del tiempo que tarda en llegar un turno en algún lugar en especial pero no de los miles de logros que consigue dicho Hospital al año. Los medios no se conforman con dicha propagada, sino que además se valen de gente con “estudios científicos” para señalar que dichas ineficiencias son inherentes a la gestión pública y cuya solución se encontraría con la privada, una falacia.
Y así llegamos al punto en el que la privatización es fácil de justificar, más en un ambiente de crisis económica. La bendita privatización de la Sanidad, que implicara que gastando menos tendremos más y mejor, mayor eficiencia. Una Falacia, es sabido que los hospitales cuya gestión ha sido privatizada no han sido más baratos sino más caros, y además en la medida en el que el proceso de privatización se vaya consolidando no sólo en la gestión sino también en el acceso, los inmigrantes ilegales ya han quedado fuera, la sanidad llegará a un menor número de personas y a un mayor coste.
Este método de operar es aplicable a cualquier servicio público.  

Y voy a terminar con un ejemplo de lo que acabo de explicar. Todos y todas conocemos el enorme fraude fiscal que tenemos en España. ¿Cuánto tiempo creen ustedes que pasara, o cuantas burbujas y crisis, antes de que empiecen a fomentar la privatización de la Hacienda Pública?  

Lo expuesto es inevitable dentro del sistema Capitalista, el conflicto de intereses contrapuestos, y sobre todo los intereses de la clase privilegiada, seguirán siempre llevando a la escasez dentro de la abundancia, a la pobreza dentro de la riqueza, y a la eterna lucha por los derechos de la clase no privilegiada. Siendo la única forma de romper por siempre con la amenaza a la clase no privilegiada mediante el abandono del Capitalismo.



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